sábado, 28 de marzo de 2026

MANIFIESTO POR LA TERCERA REPÚBLICA

No aceptamos una monarquía heredada de la dictadura fascista, blindada por la impunidad, ajena a la rendición de cuentas y al control popular.
No aceptamos vivir como súbditos en un sistema que se dice democrático mientras decide a espaldas de la ciudadanía.
No aceptamos que el bienestar de la mayoría sea sacrificado en nombre de los mercados, la deuda, la guerra o los intereses de una minoría oligárquica. 

Por eso alzamos la voz por la Tercera República. 

Una república no como cambio simbólico, sino como una ruptura democrática con el régimen monárquico.
Una república que ponga la vida en el centro y el poder en manos del pueblo.
 

Por una democracia plena, participativa, laica, plurinacional, austera, íntegra y transparente

Queremos una democracia donde decidir no sea solo votar cada cuatro años, sino participar de forma constante, vinculante y colectiva.

Una democracia antifascista que reconozca al pueblo como sujeto político, no como espectador.

Una democracia con memoria, sin privilegios heredados, sin cargos intocables, sin instituciones opacas.

Una democracia imparcial, sin prebendas ni corrupciones. 

Por un proceso constituyente popular

Exigimos un proceso constituyente que nazca desde abajo, plural, feminista, inclusivo y participativo.

Un proceso constituyente amplio, de movilización popular que alumbre una república que satisfaga las necesidades y reivindicaciones de la mayoría social trabajadora y de los pueblos del Estado.

Un nuevo pacto social construido por la ciudadanía, no impuesto por élites políticas, económicas o militares.

Por los derechos, por un sistema económico y social sostenible al servicio de la mayoría

No es posible una alternativa al actual sistema sin una democratización de la economía, por ello la república debe tener un sentido social, con estructuras que garanticen el control democrático y público de la economía, con una fiscalidad realmente progresiva y un nuevo sistema socioeconómico.

Reclamamos derechos como ciudadanas y ciudadanos, no concesiones graciables del poder.
Derecho a una vivienda habitable, al empleo estable, a sueldos dignos, a pensiones suficientes que garanticen una vida digna a las personas mayores, a una educación y sanidad públicas, universales y de calidad y medidas estructurales para combatir la carestía de la vida.

Derechos que aseguren el presente y el futuro de la juventud.
Derechos sociales blindados constitucionalmente, no sometidos a recortes ni a la lógica del beneficio privado.

Queremos derechos garantizados, no promesas vacías. 

Por unos servicios públicos fuertes y comunes

Defendemos lo público como garantía de igualdad y justicia social.
Sanidad, educación, cuidados, cultura, transporte, energía y agua al servicio del bien común, no del lucro privado.
Porque sin servicios públicos no hay libertad real.
 

Por una república feminista

Una república que combata el patriarcado, las violencias machistas, la explotación sexual y la desigualdad estructural.
Que garantice derechos sexuales y reproductivos, redistribuya los cuidados y reconozca la diversidad.

Por una república ecologista

No hay futuro en un sistema que destruye el planeta.
Defendemos una transición eco social justa, que proteja los territorios, los bienes comunes y la vida frente al extractivismo y la lógica capitalista del crecimiento infinito.
La justicia climática es justicia social.
 

Por una república pacifista, soberana, antiimperialista y solidaria

Decimos no a la guerra, no al militarismo y al incremento demencial de los gastos militares y no a la subordinación a intereses imperialistas.
Rechazamos la OTAN y cualquier alianza que convierta nuestros territorios en plataformas de agresión a otros pueblos, así como la existencia de bases militares extranjeras.
Defendemos una política exterior basada en la paz y la cooperación entre los pueblos.

 Por último, la claridad en el discurso resulta fundamental si queremos que se entienda y que se pueda debatir sobre el proyecto republicano con sinceridad y sin confusiones interesadas. 

Cuando alguien oiga hablar de la Tercera República debe quedarle muy claro a que nos referimos:

 

·         La república como marco del proceso de profundización democrática que instaure una democracia plena, participativa, laica, transparente e íntegra. Igualdad legal y real entre mujeres y hombres, presente y futuro para la juventud y que garantice las libertades civiles y los derechos políticos de la ciudadanía y los pueblos del Estado.

 

·         Un nuevo sistema económico y social antioligárquico, al servicio de la mayoría social. La república como una salida real a las necesidades y reivindicaciones de la ciudadanía, que blinde en su Constitución los derechos fundamentales y un desarrollo medioambientalmente sostenible.

 

·         Paz, soberanía, multilateralismo, solidaridad, cooperación y amistad entre los pueblos.

 

La realidad actual es compleja y difícil, con el fascismo presente en España, Europa y el mundo. Se trata de retroceder o seguir avanzando juntas y juntos para construir una vida digna, una vida que merezca la pena ser vivida. Se llama Tercera República. 

La república no es nostalgia: es horizonte.

No es una quimera: es una necesidad democrática y social.

Por una democracia plena, participativa, laica y republicana

Por un sistema socioeconómico sostenible y al servicio de la mayoría social 

¡VIVA LA TERCERA REPÚBLICA!